Cómo viajaremos en el futuro

¿Cómo viajaremos en la próxima decada?

Siempre me ha llamado la atención la continua demanda de innovación del viajero y la capacidad de adaptación que tiene el sector turístico.

En las últimas décadas el turismo ha presenciado grandes cambios, algunas modas están totalmente consolidadas, otras tendencias acaban de surgir, lo que es seguro es que la próxima década será apasionante.

Después de analizar muchos estudios y de hablar con grandes viajeros y profesionales del sector turístico estas son algunas de las tendencias que en mi opinión marcarán el rumbo del turismo en el mundo.

Las tendencias que regirán en el turismo en la próxima década. 2020-2030

Autenticidad. Un 75% de los viajeros buscan autenticidad y descubrir experiencias locales sin dejar de lado aquellos tópicos y monumentos que caracterizan al destino.

No solo relax, el 57% de los viajeros busca combinar el relax con la ampliación de sus conocimientos culturales cuando viaja.

El viajero se vuelve más exigente e infiel, busca, analiza y compara, eligiendo aquellos destinos y proveedores que le aportan un valor añadido y que superan sus expectativas.

Redes sociales. El 40% de los encuestados busca inspiración en redes sociales antes de emprender su viaje y se ven fuertemente influenciados por la reputación on line del destino y de los servicios turísticos donde desean viajar.

El prestigio de la marca determina. El 80% de los viajeros confía en los comentarios de otros viajeros y de agentes de viajes expertos.

Las plataformas online son las preferidas por más del 50% de los usuarios para reservar vuelos, hoteles, traslados, visitas y experiencias del destino que van a conocer.

La mujer viajera e independiente toma protagonismo, surgen con fuerza empresas turísticas que se dirigen exclusivamente a mujeres, desde blogs y agencias de viajes solo para ellas a hoteles con habitaciones y plantas, spas o gimnasios reservadas al segmento femenino o  taxis y vagones exclusivos para mujeres.

El viajero o viajera en solitario es un segmento en auge desde hace unos años. Los motivos son varios, porque las vacaciones de la pareja no coinciden, porque los gustos viajeros son diferentes o por el descubrimiento psicológico que afirma que viajar sin la pareja refuerza la relación y el conocimiento de sí mismo.

Para el 46% de los viajeros la gastronomía ocupará el primer lugar entre las experiencias a descubrir en el destino al que viajarán. El viajero va más allá de descubrir buenos restaurantes, quiere conocer los productos locales e incluso ir a comprar a un mercado, asesorado por un especialista con el que después aprenderá a cocinar.  También adquieren importancia los tour gastronómicos como los Street food tour en Asia o las visitas a bodegas de prestigio con catas personalizadas, sin olvidar a los vegano, una moda que se ha convertido en tendencia consolidada con la apertura de cada vez más restaurantes y hasta hoteles 100% veganos como el lujoso Saorsa 1875 en Escocia.

D.I.Y. El 80% de los viajeros asegura que disfruta organizando el mismo su viaje, pero son muy pocos los que disponen del tiempo necesario para una buena planificación por lo que confiarían en un profesional experto, algo así como un mayordomo que esté, de forma virtual, al lado del viajero para hacer por él gestiones como la facturación anticipada del vuelo, avisar al hotel de la hora de llegada, buscar los mejores restaurantes y espectáculos y hacer reservas en su nombre, acciones que enriquezcan su viaje aportando seguridad, consejo y ahorro de tiempo y dinero.

Destinos preferidos

Los llamados destinos secundarios restarán viajeros a las ciudades y enclaves más famosos. En 2020 los viajeros querrán descubrir lugares muy auténticos pero menos masificados y conocidos. Un efecto que es potenciado por las compañías aéreas low cost que vuelan a aeropuertos de ciudades más pequeñas a un coste inferior. Países como Colombia o ciudades como Alejandría, Beirut, Oporto, Bratislava o Manchester están experimentando un considerable incremento de viajeros.

El 2020 viene acompañado del efecto Greta, surge la Revolución verde, la turismofobía y el  “flygskam” o vergüenza de volar por conciencia ecológica, aunque el viajero no renunciará a viajar a destinos lejanos en avión sí que crece la tendencia a que quieran reducir el efecto medioambiental que producen los viajes, bien compensando la emisión de CO2, sustituyendo el transporte en avión por recorridos en ferrocarril o eligiendo hoteles, compañías aéreas, restaurantes y empresas turísticas social y medioambientalmente responsables.

Otra importante tendencia es la de las ciudades que poco a poco prohíben el uso de envases de plástico de un solo uso. Todo empezó en Bundanoon un pueblo australiano de 2.000 habitantes que en 2009 prohibió el uso de botellas de plástico de un solo uso, a ella le siguieron San Francisco, Hong Kong, Montreal o Vancouver y se espera que muy pronto sean miles las ciudades que sigan el ejemplo.  

¿Qué exigencias tendrá el viajero?

Auge del CX. De la atención al cliente a la experiencia del cliente.
El 2020 viene marcado por una demanda de atención al cliente más personalizada. Ante un exceso de oferta y la estandarización de los productos turísticos el viajero no durará en elegir aquellos proveedores que le hagan sentirse querido y deseado. Hoy el 52% de los consumidores turísticos  cambian de marca cuando el servicio que reciben está por debajo de sus expectativas.

Automatización y autoservicio. Los servicios y productos turísticos estarán cada vez más automatizados. En muy pocos años el 85% de todas las interacciones del sector turístico se prestarán sin la necesidad de que intervenga una persona. Ya existen hoteles en los que podemos hacer y pagar una reserva on line, abrir la puerta principal del hotel y nuestra habitación con el código que llevamos en el móvil, desayunar, visitar el gimnasio y todo sin ver a una sola persona.
La facturación on line anticipada de vuelos ya es algo habitual, incluso obligatoria en el caso de algunas compañías low cost como Ryan Air, los sistemas de seguridad aeroportuaria están evolucionando rápidamente, el reconocimiento facial es una realidad que se está imponiendo en cada vez más aeropuertos y la tramitación de visados antes tan engorrosa se realiza hoy en cuestión de días u horas.

Personalización. Aunque el viajero acepta con agrado la automatización del servicio y hasta ser convertido en “prosumer”, término procedente de la contracción de productor y consumidor, demanda en servicios que requieran asesoría el ser atendido por personas especializadas, con un alto nivel de formación en el producto y con dotes de psicología para atender y complacer al cliente. 

En la empresa se afianza el viaje de incentivo, regalo que la empresa hace a sus mejores clientes o empleados, como la herramienta de marketing y fidelización más eficaz.  

El concepto bleisure (business+leisure; negocios+ocio) consistente en que la persona de la empresa que hace un viaje de trabajo pueda invertir su tiempo libre o incluso prolongar su viaje unos días para conocer y hacer turismo en el destino donde se encuentra.

Alojamiento alternativo. Aunque el hotel sigue siendo el alojamiento preferido por la mayoría de viajeros, el intercambio de casas particulares crece un 45% respecto al año anterior, fenómeno que unido al producido por AirBnb con el alquiler de habitaciones en casas particulares con experiencias diseñadas por residentes locales  hace que esta innovadora forma de viajar y alojarse esté totalmente consolidada.

Y llegan con fuerza los hoteles experiencia u hoteles destino como a mí me gusta denominarlos, esos hoteles que merecen el viaje en si por su factor diferencial, su gastronomía, instalaciones, vistas, trato recibido o experiencias singulares que ofrecen como los treehouse situados en copas de árboles o el Sweets hotel, una forma original y radicalmente diferente de alojarse, se trata de 28 habitaciones diseminadas en puentes de los canales de Ámsterdam o por qué no, encontrase con uno mismo en un retiro de un austero monasterio Zen del siglo XVI donde el silencio se convierte en lujo o reunirse con artistas, escritores, músicos y pintores en hoteles que fomentan la creatividad como el riad Jardin Secret de Marrakech o el Villa Lena en La Toscana.

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