Viajar es para siempre

Belgrado

Por qué elegir Belgrado

Hay ciudades como Paris, Londres, Berlín o Praga donde la diversión, la buena gastronomía y los eventos musicales y culturales de primer orden están garantizados, pero en el nuevo mapa turístico han irrumpido con fuerza ciudades hasta ahora desconocidas que pueden sorprendernos tanto como las mencionadas y con precios favorablemente sorprendentes. Una de ellas es la vibrante Belgrado, capital de Serbia, con una historia desgarradora de conflictos y  guerras devastadoras,  pero que ha sabido reinventarse dando lugar a una ciudad alegre, con una actividad cultural que la ha convertido en el destino de moda para los que quieren descubrir una ciudad que conserva intacta su gracia y que le está plantando cara a la mismísima Berlín.  

Cómo llegar a Belgrado y dónde dormir.

Llegar a Belgrado es fácil, rápido y económico, en tan solo dos horas y media, en un vuelo directo desde Barcelona con la compañía Vueling y por poco más de 100.-€  estaremos en el aeropuerto Nikolas Tesla, ubicado a 12 Km del centro de la ciudad.

Belgrado cuenta con una buena infraestructura hotelera desde el céntrico y divertidísimo Balkan Soul Hostel donde por unos 10.-€ podemos dormir, eso sí en habitaciones compartidas, hasta el exclusivo y carísimo Square Nine Hotel Belgrade.

Dónde comer

En cuanto a la gastronomía, Serbia tiene influencia mediterránea a la vez que oriental con los populares entrantes o mezzes como el pindjur, un pisto de berenjena; el kajmak, un queso cremoso que se sirve como acompañamiento; o la gibanica, un rico hojaldre de queso. Además, la sopska salata, típica ensalada local y los famosos sarma, a base de carne picada envuelta en hojas de col fermentada.

Si quiere disfrutar de una cena elegante a la vez que romántica deberá reservar en el barroco “Salón 1.905”, mientras que si desea conocer el ambiente popular de Belgrado con una cocina tradicional amenizada con música en vivo deberá ir a Šešir moj con  su fotografiada fachada repleta de flores en primavera.

Por último una recomendación, los serbios son muy supersticiosos, no se siente en la esquina de una mesa o deje una ventana abierta si no quiere quedarse sin amigos.

Qué ver en Belgrado

En la ciudad dominan las construcciones de corte soviético, donde aún se pueden ver vestigios de los ataques aéreos en los edificios gubernamentales bombardeados en 1.999 cuando la OTAN la tomó por la fuerza para frenar el genocidio en Kosovo.
Pero hoy toda la tristeza de la guerra se ha tornado en alegría con un pueblo deseoso de olvidar y divertirse, especialmente los jóvenes entusiastas que hacen de la noche una fiesta sin final en los Splavovi, discotecas, pubs y restaurantes que flotan sobre el mítico Danubio al ritmo de música techno pinchada por algunos de los DJ más famosos y cotizados del mundo. Por su originalidad destacan el Club Flotante Pristan, café con buenas vistas por el día y sofisticada disco por la noche.

Por el día, Belgrado es una ciudad que invita a pasear por espacios encantadores como el antiguo barrio de pescadores de Zemun con su pasado austrohúngaro, lleno de pintorescas casas, galerías de arte y pequeñas iglesias a orillas del Danubio.

La Fortaleza de Kalemegdan, es la gran joya de la ciudad desde donde se divisan unas fascinantes vistas de los ríos Sava y Danubio, por algo los invasores turcos le llamaban “La colina de la contemplación”.

Fortlaleza de Kalemegdan en Belgrado, Serbia
Calle peatonal en Belgrado

Por la tarde la ciudad cambia de color y el ambiente se torna más intelectual y alternativo reunido en el Kultural Centar Grad, un antiguo almacén convertido en espacio cultural multidisciplinar donde se organizan conciertos, recitales de poesía, presentaciones literarias y exposiciones de arte.

El epicentro es la calle peatonal Knez Mihailova de un Km de longitud, declarada monumento nacional, con imponentes edificios y mansiones construidos a finales de la década de 1870.

Otra visita imprescindible es al divertido, alegre y creativo barrio bohemio de Skadarlija, de calles adoquinadas, donde se reunían los bohemios del XIX en sus bares, cafés y restaurantes, se podría decir que este pintoresco barrio es a Belgrado lo que Montmartre a París por su actividad y su ambiente alegre y creativo.

En definitiva Belgrado es una ciudad por descubrir que no te llevará mucho tiempo y que merece la pena visitar en una escapada de fin de semana o un puente de 3 días. Es una city break perfecta para tu próximo viaje con encanto donde además el desembolso económico no será ningún problema y donde disfrutarás más que en cualquier otra por su poca masificación turística.

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